Una citas que he leído en “El arte de empezar“:
Bill Reichert, uno de los Directores Ejecutivos de Garage, le gusta decirles a los emprendedores que las posibilidades de recaudar capital riesgo son las mismas que las de ser fulminado por un rayo mientras se está de pie en el fondo de una piscina en un día soleado. Exagera. Las posibilidades no son tantas.
La mayoría de emprendedores tienen que sacar adelante el negocio con uñas y dientes mientras subsisten a base de sopas de sobre.
Durante los primeros días de vida del semanario The New Yorker, las oficinas eran tan pequeñas y estaban tan escasamente amuebladas que Dorothy Parker prefería trabajar en una cafetería cercana. Un día el editor se la encontró allí sentada.
“¿Por qué no estás arriba trabajando?”, le preguntó Harold Ross.
“Había otra persona usando el lápiz”, respondió la señora Parker.